C.E.I.P. General Espartero

Más de 25 años educando

CELOS

 

                Los celos son una emoción mixta que consiste principalmente en ansiedad y enfado, pero también existe normalmente algo de tristeza. La ansiedad proviene de la preocupación de que puedes perder algo que te pertenece por derecho. El enfado se dirige hacia una persona que crees que te ha dejado de lado y la tristeza se da cuando sientes que has perdido lo que creías que era tuyo.

 

            Los celos empiezan a aparecer a la edad de dos años y medio. Después continúan hasta los 5 o 6 años, aunque en algunos casos perduran aún más  tiempo.

 

            Los celos normales que sufren los niños en una familia reciben el nombre de “rivalidad de hermanos” y es esta rivalidad la causante de la mayoría de las discusiones y resentimientos entre ellos.

 

            A pesar de que  los celos son una emoción normal vivida por todos, varía mucho el modo en que se sienten y el modo en que cada uno se las arregla con ellos. Dependerá de varios factores diferentes:

 

*        La personalidad de un  niño influirá en la intensidad del sentimiento de los celos. Cuanto más nervioso y sensible sea el niño más fuerte será el sentimiento.

 

*        Es posible que los niños mayores vivan más rivalidad y celos que sus hermanos o hermanas  menores porque son los únicos que han vivido la atención total de los padres y tendrán también que tratar con nuevos bebés en más ocasiones que cualquiera de sus hermanos.

 

*        A más diferencia de edad entre los niños mayor sentimiento de celos, porque ha vivido más tiempo sin la competencia del hermano menor.

 

 

ORIENTACIONES  GENERALES

 

                Los niños  necesitan poder reconocer si los sentimientos  que tienen hacia alguien se deben a los celos y no a otra cosa. En otras palabras, cuándo el problema es suyo y no  de otra persona.

 

            Rechazar los celos de un niño puede ser peligroso y alentar estos sentimientos destructivos puede incluso producir daños psicológicos. Los celos son una emoción muy dolorosa y no desaparecen necesariamente con el tiempo. De hecho, si nadie presta atención, la situación se vuelve peor. Por otro lado si se suprimen los celos, probablemente volverán a aparecer de forma escondida y disimulada.

 

            Cuando se comprueba que el niño  tiene celos y esta situación  está un poco descontrolada, es necesario hacer algo. Una de las mejores formas de reducir los celos y la  rivalidad es ofrecer al hijo más amor y atención. Esto puede parecer extraño  porque sería como si se estuviera  premiando  los sentimientos agresivos y el comportamiento negativo.Ofrecer al niño  más amor y más atención es una manera de mostrarle que entiendes cómo se siente. Sin embargo, es importante hacerlo en el momento adecuado.

 

 Si se le presta atención cada vez que está siendo agresivo y difícil, al principio puede parecer que funciona, pero existe el riesgo de que el hijo celoso se dé cuenta de que recibe más atención cuando se siente resentido y se comporta mal, que cuando se comporta de forma normal.El mejor momento para  prestar más atención es después de que haya cesado la conducta celosa, o incluso mejor, podrías planear ofrecer más atención cuando se sepa que se va a tener tiempo y que no te va a haber ninguna interrupción.

 

La atención total de un adulto puede tener un efecto muy positivo en los niños, incluso si se trata de sólo unos minutos. La atención personal, total y exclusiva es poco común y especial. A este momento especial se le llama a veces momento de alta calidad o momento dorado. Aquí hay algunas ideas sobre cómo organizar este momento:

 

·        Un momento de alta calidad es normalmente mucho más efectivo si es personalizado: dedicado únicamente al hijo.

·        Planear con cuidado un momento que se sepa que se  tendrá libre.

·        Asegurarse de que no habrá molestias  durante  este momento.

·        Puede ser útil ir a una habitación donde no haya otras distracciones (como televisión...), ni otras personas.

·        Que el hijo sepa que éste es su momento especial.

·        Buscar  algo que guste hacer a ambos y que requiera que esté cara a cara y que haya que hablar durante la mayor parte del tiempo (contar cosas, hacer caricias, cosquillas, hacer planes,  jugar a “casitas”, “teatro”, “garajes”, etc.

·        Ocasionalmente puede servir de ayuda hacer algo especial juntos (realmente especial) como ir a algún lugar interesante.

·        Normalmente de cinco a diez minutos es suficiente. No esperar a que el niño se canse.

·        Si no se pasa bien  con él, lo más probable es que el niño tampoco lo esté pasando bien, de modo que no resultará. Inténtalo otra vez en otro momento.

·        Si otras personas de la familia se ponen celosas por no recibir las mismas atenciones, recuérdales que no lo necesitan tanto en ese momento, y si lo necesitan  que ya les llegará su turno.

 

Dedicar diez minutos al día de atenciones especiales a un niño es una de las cosas más terapéuticas y útiles que los padres pueden hacer cuando su hijo está angustiado. Puede ser lo que necesite para que las cosas vuelvan a la normalidad.

 

            A menudo los niños celosos muestran algunos comportamientos de bebé: lenguaje infantil, exigencias, mojar la cama, juegos de bebé, etc. Es importante reconocer y entender estos comportamientos porque se producen como una reacción normal y esperada hacia el estrés que produce la llegada de un nuevo miembro a la familia. No se trata de que el niño sea dificil  o malintencionado.

 

Si no se  presta demasiada atención a estas conductas, y al mismo tiempo se dan al niño más muestras de afecto, las conductas infantiles irán desapareciendo con el tiempo. Habrá que tener en cuenta  que si el niño descubre que con este comportamiento recibe más atención es posible que sus conductas infantiles se vuelvan a producir, hasta que se convierta en un hábito.

 

            Los niños se tienen que acostumbrar a que no tratamos a todos los hermanos por igual. Cada  niño es diferente y tiene unas necesidades distintas, pero esto no significa que algunos sean mejores o más especiales que los otros. Lo importante es esforzarse en que los niños lo entiendan y que acepten que se les trate de forma diferente. Algunos padres en su afán igualitario llegan a contar los garbanzos de la comida para que sus hijos tengan los mismos.

 

            Además, es imposible ser igualitario e idéntico al tratarles. Incluso si se les da exactamente el mismo juguete, es probable que busquen cualquier diferencia diminuta por la que puedan estar celosos. Cuanto más se trate  a los niños del mismo modo, más diferencias buscarán.

 

            Si se protege a los niños de los celos cuando son pequeños no aprenderán a enfrentarse a ellos y sera dificil que puedan superarlos a medida que vayan creciendo.

 

            Una forma eficaz de evitar los celos es enseñarles a cuidar a los demás y a preocuparse por ellos. Los niños lo aprenden imitando  a sus padres y basándose en la propia experiencia de cómo son tratados. Pero además a la mayoría de los niños se les ha de enseñar a compartir y a cuidar, repitiéndoles el mensaje una y otra vez hasta que lo comprendan. Por supuesto, cuanto antes se empiece mejor.

 

            Es una buena idea abordar el problema primero, y enseñar al  hijo a compartir en lugar de esperar a que sean egoístas y decirles luego que esto está mal. A medida que el hijo se hace mayor, hay que seguir enseñándole a compartir hasta que se esté  seguro de que se comportará de este modo de forma automática.

 

            Recuerda:

 

Los celos son una emoción normal que todo el mundo vive en un momento u otro. Es importante reconocer los celos tan pronto como sea posible y cortarlos de raíz antes de que se te vayan de las manos:

 

J   Fomentar  siempre el cuidado y la responsabilidad

J   Dejar que el niño celoso reciba atención extra

J   No hacer demasiado caso si presenta comportamientos de bebé

J   Enseñar al hijo a comprender las diferencias, a compartir y a cuidar a los demás